El núcleo de la oración de intercesión

“Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados” (Mt 10,27).

Siguiendo con la oración del Señor en Juan 17, vemos que tras una introducción convincente y completa, el Señor pasa a presentar las necesidades que tienen sus discípulos, necesidades que él encomienda al Padre, porque ahora ya no podrá estar con ellos ni sobre ellos como antes.

  • Objeto de su intercesión: "Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos" (Jn 17,9)... "No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí" (Jn 17,20). ¿Es que no ha venido a interceder por el mundo? Éste es el momento de la intimidad entre él y el Padre con sus asuntos más personales como tema de conversación; luego llegará la intercesión universal en la cruz, donde todos los hombres de la historia, incluidos los suyos, serán presentados al Padre como pecadores. Los discípulos son algo más, por eso hay para ellos otra oración complementaria y distinta.
  • Razón de su intercesión: Es hora de que el Padre cuide de ellos, porque Jesús ya no va a tener en adelante la misma oportunidad: "Cuando yo estaba con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado [...]. Pero ahora voy a ti" (Jn 17,12-13). Y necesitan mucho cuidado porque "el mundo los ha odiado, porque no son del mundo" (Jn 17,14). El cuidado que solicita para sus discípulos lo va a matizar a continuación.
  • Contenido de su intercesión: Parece imposible que en tan pocas palabras se pueda pedir tanto y tan concreto:

- Defensa contra toda división y enfrentamiento, pero al mismo tiempo unidad en el Espíritu, en la comunión de amor que tienen el Padre y el Hijo: "Cuida en tu nombre a los que me has dado para que sean uno como nosotros" (Jn 17,11). "Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado" (Jn 17,21).

- El tenía experiencia y recordaba sin duda sus batallas contra Satanás al empezar su misión. Por eso pide defensa contra el Maligno: "No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno" (Jn 17,15).

- El mundo y su príncipe se mueven en el terreno de la mentira y el engaño. Por eso sus discípulos necesitan de la verdad que viene de arriba y ha sido revelada en la Palabra: "Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad" (Jn 17,17; cf Jn 17.19).

- Sus discípulos, los que el Padre le ha dado, han sido y siguen siendo objeto de un amor total por su parte. Es normal que quiera estar siempre con ellos, pero por ellos más que por él: "Que donde yo esté estén también conmigo para que contemplen mi gloria" (Jn 17,24).

- Y finalmente el deseo que colma todo, la comunión en el amor con que se aman el Hijo y el Padre: "Que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos" (Jn 17,26).