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Interceder con autoridad y poder (3)
Submitted by J Raúl Marcos on Sat, 06/14/2008
No podemos olvidar que si no existiera el mal no sería necesaria la intercesión, y que en el origen del mal está el Diablo. Es normal, por tanto, que una parte de nuestras intercesiones tiene que ver con las obras del enemigo, porque:
- Hay situaciones controladas por él y bajo su autoridad, como las personas que han pactado con el diablo, los pecadores que no han oído la palabra, muchas estructuras o gobiernos, ciertas empresas o negocios, los cultos satánicos, el mundo de la droga, de la lujuria o de la música satánica, etc.
- A otras personas las tiene atrapadas bajo distintos modos de tiranía, como son las víctimas de opresión, obsesión, ataque o tentación.
- El mundo es un campo de batalla en el que las fuerzas del bien y del mal intentan atraer a las personas hacia sus respectivas posiciones.
- Finalmente, el diablo intenta debilitar, engañar y arrastrar a los discípulos de Jesús, y dividir, destruir o invadir áreas controladas por ellos.
En todas estas situaciones tiene cabida la acción del poder de Dios para rescatar, controlar y debilitar o ahuyentar los poderes de las tinieblas. Y como éstos nunca ceden voluntariamente, tiene que entrar en acción el poder de Dios para extender su Reino y atraerlo todo hacia Cristo (cf Jn 12,32). Si Dios se hubiera reservado el control de estas situaciones y el ejercicio de su autoridad como único medio de acción, dependeríamos de lo que él hiciera. Pero ha entregado toda autoridad y poder a su Hijo, que a su vez ha querido compartir sus prerrogativas con sus discípulos, por lo que nosotros no podemos sentirnos al margen de tal empresa, sino que hemos de colaborar con toda muestra capacidad buscando la victoria de nuestro Señor y su Reino, sabiendo que la oración de intercesión es uno de los medios para alcanzar tal propósito.