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Desarrollo de la oración de intercesión en equipo (II)
Submitted by J Raúl Marcos on Tue, 05/04/2010
Continuamos presentando algunos puntos prácticos para ayudar al desarrollo de la oración de intercesión en equipo:
- La primera parte de la oración, después de la preparación tratada en el boletín anterior, debería dedicarse a la acción de gracias, a la alabanza y a la adoración, con el fin de crear el clima apropiado para la intercesión posterior. Es el modo correcto de acercarnos al trono del Altísimo y colocarnos en situación de interceder.
- A continuación entramos de lleno en la oración de intercesión propiamente dicha con dos posibles fases o formas de oración diferenciadas: aquella en que es necesario desatar el poder de Dios y aquella en que se clama por su misericordia. Son dos momentos distintos de la intercesión, a los que hay que dar diferente tratamiento.
- Cuando la oración tiene como contenido la lucha contra los poderes enemigos, necesitamos interceder para que el poder de Dios destruya sus obras, detenga su actividad, ate su poder y libere las situaciones o personas que han caído bajo su control. Este es tiempo de proclamación de la victoria de Jesucristo en la cruz sobre todos sus enemigos, del poder de su sangre redentora, de su nombre y de su palabra. Es tiempo de proclamar la grandeza, la autoridad, el poder y dominio de su trono sobre todos los tronos y poderes y de clamar por la venida de su Reino sobre toda la creación.
- Cuando la intercesión se hace en favor de los pecadores, hay que recurrir a la misericordia de Dios. El mismo trono de poder y autoridad es visto en este caso como fuente de amor, de perdón y de compasión, que Dios pone a disposición de los intercesores. El intercesor tiene que revestirse ahora de entrañas de misericordia, que le llevan a sintonizar con el necesitado por una parte y con la misericordia de Dios por otra. Con frecuencia nos encontramos con situaciones en las que se dan las dos circunstancias: la necesidad de lucha y la súplica de misericordia.
- Es necesario estar atentos a las mociones del Espíritu durante todo el tiempo de intercesión, porque tiene que ser el Espíritu quien nos lleve a orar por cosas o personas concretas. Desde la lógica debemos llevar a la oración las situaciones que sabemos que necesitan intercesión, pero no debemos limitarnos a éstas ni considerarlas como las más importantes, ya que siempre es el Espíritu el que ha de tener la última palabra.