conciencias

Por las conciencias

En relación con la oración de intercesión del mes pasado (por las conciencias), algunos intercesores nos han hecho llegar las siguientes palabras inspiradas que damos a conocer:

Por las conciencias

"Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne" (Ez 12,19)

La conciencia moral, con la capacidad del discernimiento del bien y del mal, es una instancia del alma humana donde el Espíritu de Dios inspira lo correcto, su voluntad. Cuando el pecado nos entenebrece y resistimos al Espíritu, nuestra conciencia se vuelve insensible a sus mociones, y ni siquiera su llamada a la conversión consigue resonancia en nuestra vida, llena de inmundicia y pecado, convirtiéndonos en ciegos espirituales y personas de corazón duro, de piedra. Así, las conciencias fácilmente enferman con el cáncer de la falta de temor de Dios y la falta de conciencia de pecado. Si en el pasado algunas tradiciones humanas guiaron a muchos, por poseer una conciencia estrecha, a sufrir escrúpulos y sentirse continuamente bajo el peso de la acusación, la deformación más usual actualmente es la contraria, anulando la convicción de pecado por querer desterrar la conciencia de pecado, ensalzando la libertad personal sin ninguna referencia a la responsabilidad por nuestros actos. Es lo que se llama una conciencia laxa o ancha, una manera de conciencia deformada, frecuentemente por no haber sido correctamente formada.

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