2007-2008

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Por las conciencias

En relación con la oración de intercesión del mes pasado (por las conciencias), algunos intercesores nos han hecho llegar las siguientes palabras inspiradas que damos a conocer:

Por la costa mediterránea

"donde abundó el pecado sobreabundó la gracia" (Rm 5,20)

España necesita que el pueblo cristiano despierte. Despertar significa básicamente que hagamos aquello a lo que hemos sido llamados (y que no estamos haciendo o no lo estamos haciendo suficientemente). Una de las misiones más importantes que tenemos es nuestra misión intercesora junto a Cristo, nuestra Cabeza, y en él. De nuestro "despertar" y de que ocupemos nuestro sitio dependen en gran medida los destinos de nuestra tierra. Dios está esperando que respondamos con responsabilidad y seriedad ante la gravedad de lo que nos jugamos. En una guerra sería totalmente necio dejar maniobrar a gusto a los enemigos teniendo un arma poderosa, capaz de detenerlos y de llevar al ejército a la victoria. Algo así estamos haciendo los creyentes con la intercesión cuando no la usamos. Pero más allá de la comparación debemos recordar que estamos realmente en guerra y que la intercesión es un arma espiritual de primer orden.

La adoración, antesala de la intercesión

La oración de intercesión toca el corazón de Dios. Para esto es necesario también acercarse de corazón a Dios, dejando atrás todo aquello que de algún modo pueda ser obstáculo para entrar en su presencia: hay que acercarse a él con corazón limpio de pecado, pero también desde la posición correcta de criaturas.

Por las mentes confundidas

En relación con la oración de intercesión del mes pasado (por las mentes confundidas), algunos intercesores nos han hecho llegar las siguientes palabras inspiradas que damos a conocer:

Por las conciencias

"Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne" (Ez 12,19)

La conciencia moral, con la capacidad del discernimiento del bien y del mal, es una instancia del alma humana donde el Espíritu de Dios inspira lo correcto, su voluntad. Cuando el pecado nos entenebrece y resistimos al Espíritu, nuestra conciencia se vuelve insensible a sus mociones, y ni siquiera su llamada a la conversión consigue resonancia en nuestra vida, llena de inmundicia y pecado, convirtiéndonos en ciegos espirituales y personas de corazón duro, de piedra. Así, las conciencias fácilmente enferman con el cáncer de la falta de temor de Dios y la falta de conciencia de pecado. Si en el pasado algunas tradiciones humanas guiaron a muchos, por poseer una conciencia estrecha, a sufrir escrúpulos y sentirse continuamente bajo el peso de la acusación, la deformación más usual actualmente es la contraria, anulando la convicción de pecado por querer desterrar la conciencia de pecado, ensalzando la libertad personal sin ninguna referencia a la responsabilidad por nuestros actos. Es lo que se llama una conciencia laxa o ancha, una manera de conciencia deformada, frecuentemente por no haber sido correctamente formada.

La intercesión de los bienaventurados

La Iglesia o Cuerpo de Cristo tiene una parte visible y otra invisible, pero no hay entre ellas una separación total. Al contrario "la unión de los miembros de la Iglesia peregrina con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se interrumpe. Más aún, según la constante fe de la Iglesia, se refuerza con la comunicación de los bienes espirituales" (LG 49).

Interceder con clamor y con lágrimas

Interceder con clamor y lágrimas no es un invento de ningún investigador sobre la intercesión, sino una enseñanza de la palabra de Dios, cuyo origen está en nuestro Sumo Intercesor: "el cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente" (Hb 5,7-8).

Interceder con accion de gracias y alabanza

Toda intercesión debería ir precedida de la acción de gracias y de la alabanza: "Entrad por sus puertas con acciones de gracias, con alabanza en sus atrios, dadle gracias, bendecid su nombre" (Sal 100,4). La intercesión es con frecuencia una lucha contra el mal; pero cuando alabamos a Dios antes de interceder, la alabanza levanta nuestros ojos desde la batalla y nos coloca en Cristo, en quien está toda victoria espiritual. Cuando intercedemos así:

Interceder con ayuno

El ayuno es una forma de negarse a sí mismo por amor a Jesucristo y al Reino: se trata de una abstinencia deliberada durante un tiempo con finalidad espiritual, no tomar comida porque el hambre espiritual que tenemos es más profunda, nuestra determinación de interceder más intensa o la batalla en que nos encontramos tan exigente que decidimos dejar temporalmente a un lado las necesidades físicas para entregarnos a la oración.

Interceder con autoridad y poder (8)

Como las armas sofisticadas, el poder de Dios no debe ser objeto de manipulación por cualquiera ni puede usarlo alegremente cualquier intercesor. El ejercicio de la autoridad y el poder de Dios en la oración de intercesión, personal o comunitaria, requiere tres condiciones fundamentales para que pueda haber éxito: a) capacitación, b) discernimiento, c) aplicación correcta.

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